El pingüino emperador, la grulla, la golondrina, el colibrí, la tórtola europea y el gorrión alpino, entre otros, son ejemplos de aves que nos pueden ayudar a recordar los 17 ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) de Naciones Unidas.

La publicación “17 aves para 17 ODS” vincula cada objetivo con las características y formas de vida de un ave para enfocarlo desde una perspectiva de biodiversidad y «asumir el reto» de construir el desarrollo sostenible.

Ave por ave

Así, el ibis eremita, un superviviente en África que también busca salir de la pobreza, aparece vinculado con el ODS número 1.

La grulla común, es una eficaz transmisora de conocimientos y aprendizajes de los primeros a los jóvenes, de ahí que defina muy bien el Objetivo 4, que vela por la educación de calidad.

El pingüino emperador es la conciliación absoluta. Esta especie son las más grandes de todos los pingüinos, y son conocidas principalmente por su singular ciclo reproductivo -que incluye un largo viaje que repiten cada año para aparearse y alimentar a sus crías- en el que macho y hembra comparten todas las tareas. Sabemos por el Objetivo número 5 que igualdad entre los géneros no es solo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible.

El gorrión alpino, una especie ligada como pocas a las cimas y a la existencia de neveros y prados donde encuentra su sustento. Un hábitat duro y difícil que, sin embargo, podría desaparecer o disminuir drásticamente si se confirma el progresivo calentamiento al que parece estar sometido el planeta. La relación entre esta ave y el Objetivo 13 es inevitable, que revela la necesidad de adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.

El guacamayo azul, que lucha para que su belleza no le lleve a la extinción, tiene mucho que ver con el Objetivo 10 y con la necesidad de reducir las desigualdades en y entre los países.

Por su parte, el gorrión común quiere seguir siendo un ave de barrio en ciudades sanas y es un buen embajador del Objetivo 11, centrado en la consecución de ciudades y comunidades sostenibles.

La tórtola, víctima del abuso agrario, defiende muy bien el Objetivo 12, que persigue la producción y el consumo responsables.

El frailecillo atlántico, damnificado por un mar sobreexplotado, está muy ligado al Objetivo 14, que mira por los océanos, los mares y los recursos marinos.

Esta publicación demuestra que las aves pueden ser  símbolos de muchas conductas que persiguen los ODS y , al mismo tiempo, indicadoras de estados de salud del planeta, como es el caso del mirlo acuático, cuya presencia da garantía de la pureza de las aguas.

Por ello, la alta comisionada para la Agenda 2030 en España, Cristina Gallach, explicó durante la presentación de esta guía, que los contenidos que recoge son ejemplos concretos de las consecuencias de vivir «de espaldas a la naturaleza».

Entradas Relacionadas

No hay comentarios todavía, ¿quieres ser el primero en comentar?


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *