Climatetrade, ‘blockchain’ para luchar contra el cambio climático

Los bonos de carbono son un componente clave de los esfuerzos nacionales e internacionales para mitigar el incremento de las concentraciones de gases del efecto invernadero (GEI). Creados con el Protocolo de Kyoto en 1997, son un instrumento para que personas, empresas, gobiernos y particulares puedan financiar iniciativas que pretenden compensar su huella de carbono. Climatetrade es una de las empresas que está encabezando este movimiento.

La plataforma de Climatetrade está basada en blockchain que permite invertir en créditos de carbono de forma descentralizada, es decir, financiar proyectos sostenibles sin intermediarios y con total transparencia. Actúa como un “marketplace B2B de proyectos verdes”, un espacio donde las empresas se ponen en contacto con la plataforma para elegir en qué iniciativas ponen dinero. ¿Cómo funciona? Las organizaciones calculan las emisiones generadas en una o varias partes de su cadena de valor para posteriormente compensarlas con diversas iniciativas repartidas por todo el mundo. Proyectos que no solo se centran en las emisiones, sino también en otros aspectos vinculados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU como la protección de ecosistemas naturales o la biodiversidad.

El valor diferenciador de la plataforma es la utilización de tecnología blockchain y su experiencia de usuario; sencilla y atractiva, conectando peer-to-peer a los desarrolladores de proyectos de mitigación con empresas y consumidores, eliminando, por primera vez la figura del broker.

Empresas como Correos o Meliá Hotels International ya han llegado a un acuerdo con la plataforma valenciana. En el caso de la empresa hotelera, con la Climatetrade sus clientes podrán compensar la huella de carbono intercambiando los puntos Meliá por créditos de CO2.

Ciudades esponja como medida para frenar al cambio climático

El concepto de “Ciudad Esponja” representa un buen ejemplo de la mejora de los suministros de agua urbanos de soluciones basadas en la naturaleza (SbN) a gran escala, basado en gran medida en la aplicación de enfoques de infraestructura verde en paisajes urbanos, principalmente para mejorar la disponibilidad de agua.

En China, cada año, más de tres millones de personas son víctimas de las inundaciones. Este problema ha hecho que investigadores chinos planteen una solución cuanto menos curiosa: convertir sus ciudades en «Ciudades Esponja» para hacer frente al cambio climático.

La principal característica de las «Ciudades Esponja» es que el suelo se está cambiando por un tipo de superficie cuya tecnología permite absorber las lluvias y aprovecha el agua para usarla a favor de las ciudades y no en su contra.

Los suelos esponja son estructuras de pavimento permeables, ladrillos especiales o adoquines porosos que pueden absorver la lluvia desde la carretera, los tejados o incluso aparatos de aires acondicionados.

La aplicación de soluciones basadas en la naturaleza, como techos verdes, pavimentos permeables y biorremediación, junto con la restauración de humedales y ríos urbanos y periurbanos, buscan mitigar los impactos negativos de la urbanización sobre los ecosistemas naturales.

Los jardines pluviales y los sistemas de biorretención se utilizan para recolectar la escorrentía y eliminar ciertos contaminantes. Parte de esta agua se regresa al sistema natural y se almacena para garantizar la disponibilidad de agua para fines de riego y limpieza durante los períodos de sequía.

La iniciativa de ciudades esponja surgió en China, país que tiene actualmente el ambicioso objetivo de lograr que en el año 2030, el 80% de sus áreas urbanas absorba y reutilice al menos el 70% del agua de lluvia. Y no es la única ciudad que se prepara para el cambio climático.

El trabajo por la integración en Andalucía

En España se han dado grandes pasos en cuanto a integración de inmigrantes, pero aún queda mucho trabajo por hacer, por eso es importante impulsar proyectos sociales que fomenten la integración y relaciones entre los jóvenes como es el caso de Andalucía.

La Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias de la Consejería de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local va a comenzar a dar preferencia a aquellos proyectos de entidades sociales que trabajen con jóvenes inmigrantes por la Junta de Andalucía. Otorgarán subvenciones a estos proyectos para que puedan seguir trabajando en materia de integración y migración.

Mar Ahumada ha sido la encargada de reunirse con los Ayuntamientos a los que destinan ayudas para desarrollar proyectos de integración y atención a los inmigrantes.

«Este año tendremos como proyectos preferentes aquellos destinados a inserción laboral de los jóvenes extutelados y a fomentar su autonomía una vez que salen del sistema de protección de la Junta de Andalucía», ha explicado Ahumada. Es por ello que todas las provincias contarán con más fondos para dar prioridad a ciertos proyectos. Málaga es una de las provincias que contará este año con un 13,6% más de presupuesto.

La Consejería de Andalucía que dirige Juan Marín, a través de la Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias, dispone de dos líneas de subvenciones, a las que destina más de dos millones de euros, en régimen de concurrencia competitiva con objeto de financiar programas e infraestructuras destinados al arraigo, la inserción y la promoción social de personas inmigrantes, que tiene el fin de favorecer su integración laboral, económica y cultural.

Hi Fly, la primera aerolínea libre de plásticos

A principios de año sonaba la noticia. La compañía portuguesa Hi Fly lanzaba el primer vuelo comercial sin objetos de plástico a bordo. Se trataba de un ensayo que en los doce meses siguientes pretende incorporar artículos sostenibles y biodegradables para evitar hasta 350 kilos de residuos anuales.

Teniendo en cuenta que cerca de 100.000 aviones comerciales despegan a diario en todo el mundo, que el año pasado volaron cuatro billones de pasajeros y que la previsión para las próximas dos décadas es doblar esa cifra, la acción de Hi Fly, si marca tendencia, será algo más que simbólica.

Estos primeros vuelos de ensayo del charter portugués servirán para probar la idoneidad de los diferentes artículos que deben sustituir al plástico. A bordo de Hi Fly se pueden encontrar decenas de objetos de usar y tirar que han dicho adiós al plástico: tazas, cucharas, saleros, bolsas, envoltorios para mantas, platos, botes de mantequilla, botellas e incluso cepillos de dientes. O lo que es lo mismo, una apuesta por utensilios biodegradables y un sistema de reciclaje exigente.

Cuando el vuelo aterriza, se recogen los desperdicios y se entregan a un operador de gestión de residuos. En el caso de las botellas de cristal se devuelven al proveedor para su limpieza y rellenado, mientras desperdicios como el papel se destinan al reciclaje.