La Amazonia es considerada el pulmón del mundo porque absorbe millones de toneladas del dióxido de carbono presente en la atmósfera. Al reducir la cantidad mundial de este gas de efecto invernadero que calienta el planeta, contribuye a frenar el cambio climático.

Este pulmón lleva más de 15 días seguidos ardiendo. A medida que miles de incendios arrasan la selva amazónica, la vegetación tropical, los árboles y la fauna que albergan están siendo completamente arrasados.

¿Por qué necesitamos la Amazonia?

Como la selva tropical más grande del mundo, el Amazonas desempeña un papel crucial para mantener controlados los niveles de dióxido de carbono de nuestro planeta. Las plantas y los árboles absorben dióxido de carbono y liberan oxígeno al aire en su proceso de fotosíntesis.

Esta es la principal razón por la que el Amazonas, que cubre 5,5 millones de kilómetros, se le suele denominar como el «pulmón del planeta«. Su bosque genera el 20% del oxígeno en la atmósfera de la Tierra.

No solo esto. Otra razón destacada de la selva amazónica también radica en garantizar la estabilidad del clima mundial. Sus bosques tropicales y regiones boscosas (por ejemplo, las sabanas) regulan las lluvias y mantienen el ciclo del agua. Los árboles de la Amazonia intercambian grandes cantidades de agua y energía con la atmósfera. El agua liberada por las plantas asciende hacia la atmósfera mediante la evaporación y transpiración de las plantas y, posteriormente, fluye por el aire a diversas partes de América.

En el informe “Amazonia viva” –publicado en 2016–, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) revela que desde el 2000 las precipitaciones en la selva amazónica han disminuido un 69%. Esto se debe principalmente a la pérdida de árboles producto de la deforestación y los cambios en los patrones de lluvia asociados con el cambio climático.

Siguiendo ese panorama, un grupo de más de 100 especialistas evaluó el impacto del calentamiento global en miles de especies arbóreas en la Amazonia. La conclusión a la que se llegó es que, este fenómeno climático está alterando la composición de los árboles, los cuales no se pueden adaptar lo suficientemente rápido a dichos cambios. Por ejemplo, las especies de arbóreas con predilección a los ambientes húmedos mueren con mayor frecuencia debido a las sequías, y las especies más resistentes no pueden compensar dicha pérdida.

 

Picture by pontodeak on Flickr.
La NASA muestra como arde la Amazonia

En lo que va de este año se ha registrado un aumento del 83% de los incendios en la selva del Amazonas en Brasil, en comparación con 2018.

En un reporte presentado por el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE), entre el 1 de enero y el 18 de agosto de 2019 ha habido 71, 497 focos de fuego en el país, y el 52.5% de estos se ubican en la región amazónica.

Las imágenes detectaron casi 10,000 incendios forestales nuevos en el país, principalmente en la cuenca del Amazonas donde se han visto afectadas 68 reservas protegidas. Según los satélites de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), el 50.5% de los puntos calientes que muestra su mapa se ubican en esta selva.

 

 

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