La desigualdad internacional en la escuela

La desigualdad es un fenómeno que aparece en la mayoría de las sociedades y a través de ella se establecen jerarquías más o menos estructuradas. Estas jerarquías hacen evidentes las diferencias que existen a la hora de tener derechos tan vitales como la alimentación, la vivienda, la educación o la salud.

Uno de los ejemplos más visuales es la desigualdad que existe con los inmigrantes está relacionado con la educación. En el sistema educativo es importante tener un currículo intercultural, ya que hay que tener en cuenta la diversidad cultural introducida en la escuela por los alumnos de orígenes nacionales o culturas variadas.

La desigualdad en la educación

La dificultad de comunicación debido a la diferencia de lengua es una de las causas que llevan a esta desigualdad. Lamentablemente esta desigualdad genera una exclusión casi inmediata, ya que impide que los alumnos puedan seguir el ritmo de las lecciones en igualdad de condiciones, lo que lleva en muchos casos al fracaso escolar.

Además de las diferencias que se puedan visualizar a nivel académico, la desigualdad también influye de forma psíquica en los alumnos. A edades tempranas, los rasgos o costumbres propios de una cultura diferente pueden llegar a afectar de forma negativa a la persona, incitándole a creer que es “un bicho raro” o que “no encaja”. Si estos pensamientos no se reconducen con una educación inclusiva y abierta a la multiculturalidad puede desencadenar en una problema psicológico para la persona.

Contrariamente a lo que se suele pensar, la educación que se basa en educar de la misma forma a todos los alumnos no es efectiva. Cada alumno tiene unas capacidades y necesidades diferentes, y estas se han de trabajar de manera particular para que esa persona consiga potenciar sus habilidades. La educación que exige las mismas condiciones y requerimientos a todos los alumnos de manera igualitaria solo genera una mayor desigualdad.

El medio más efectivo para combatir la desigualdad es el conocimiento. Si la base de la educación se sostiene sobre unos cimientos que incentivan la curiosidad, la variedad lingüística, la riqueza cultural, el interés por descubrir nuevos lugares…etc. los alumnos crecerán viendo la inmigración como un fenómeno positivo.