CAMBIO CLIMÁTIC0

El cambio climático ayer, hoy y mañana.

El cambio climático ha condicionado el destino de la humanidad a lo largo de toda su vida siendo múltiples los ejemplos que pueden demostrar esta afirmación. El clima frío y la consiguiente disminución en el nivel de los océanos permitieron la población de Oceanía y luego de las Américas hace decenas de miles de años. El clima cálido del período entre los años 800 y 1250 permitió igualmente la reactivación de las sociedades europeas después de los trastornos de los siglos anteriores. El enfriamiento del clima y el deterioro de los cultivos fueron una de las causas del gran hambre en Europa que comenzó en 1315 y los obstáculos sociales en China a mediados del siglo XVII. Sin embargo, todos estos y muchos otros fenómenos sociales relacionados con el cambio climático pertenecen a una era histórica que es profundamente diferente de la actual. Si hasta mediados del siglo XIX, las alternancias de frío y calor se debieron a factores independientes de las actividades humanas, las cosas cambiaron a partir de la segunda mitad del siglo XIX. La revolución industrial fue posible gracias al uso de enormes cantidades de combustibles fósiles capaces de liberar niveles de energía suficientes para alimentar máquinas más grandes y mucho más poderosas que las anteriores. Pero estos mismos combustibles fósiles (carbón, y luego también petróleo y gas) liberan inmensas cantidades de gases de efecto invernadero en el aire, capaces de crear una capa que rechaza el calor terrestre producido por el sol y hace rebotar el mismo hacía el planeta, causando que las temperaturas aumenten. Desde 1873, el geólogo italiano Antonio Stoppani habló sobre el inicio de la era «antropozoica» (hoy hablamos de «antropoceno») para indicar la transición a un mundo en el que la humanidad es capaz de producir transformaciones en el planeta, que anteriormente sólo pertenecían a fuerzas naturales. El impacto transformador del conjunto de seres humanos en el planeta desde los años 60 del siglo anterior ha comenzado a preocupar a un creciente grupo de especialistas dentro del mundo académico y del activismo. El deterioro progresivo de la calidad del medio ambiente y la mejora simultánea del conocimiento científico han llevado a una toma de conciencia del problema que se ha extendido gradualmente. Hoy sabemos que la era antropozoica de la que habló Stoppani ha dañado irreparablemente la biodiversidad del planeta, ha cambiado irreversiblemente los flujos globales de fósforo y nitratos, está causando daños casi irremediables al sistema de uso de la tierra y es probable que cause un aumento en la temperatura global que ponga en peligro la propia supervivencia de la especie humana. El nivel de temperatura por encima del cual la situación global se volverá incontrolable, tomando como referencias iniciales y finales el 1880 y el 2100, oscila entre 1,5 y 2 grados centígrados, dependiendo de los riesgos de desaparición o no de algunas islas (por ejemplo Tuvalu). Ya se ha registrado el aumento de 1 grado en comparación con 1880 y las proyecciones científicas nos dicen que, con las políticas implementadas actualmente, en 2100 alcanzaremos un aumento de 3 grados. Este escenario coloca a toda la humanidad y la escuela frente a un desafío sin precedentes. El cambio en las políticas, tanto en las prácticas de producción como en los estilos de vida individuales y colectivos, es urgente y no puede posponerse. Los efectos de un cambio climático relativamente limitado ya se hacen sentir con resultados dramáticos en el sur del mundo (el aumento de la tierra desertificada y no cultivable es un ejemplo), y con efectos cada vez más dañinos y visibles incluso en el norte del planeta. Los acuerdos internacionales (el Protocolo de Kyoto y el Acuerdo de París de 2015) existen y han logrado efectos parciales, pero su nivel de implementación todavía es completamente insuficiente para abordar un problema que requiere un gran despliegue de elementos cognitivos, políticos y de la conversión productiva.

El cambio climático es uno de los problemas mundiales más debatidos de los últimos años, especialmente porque casi toda la comunidad científica ha aceptado que las causas de este fenómeno, cada vez más intenso y peligroso, se deben principalmente a la acción humana. Según esto, las respuestas a la pregunta con la que comienza esta sección pueden ser múltiples. A continuación, se ha optado por presentar cinco planteamientos generales con los que tratar de resumir el sentido social y el enfoque didáctico para abordar el tema en las escuelas. Por supuesto, dichos planteamientos no agotan el tema, pero se invita a considerarlos como un punto de partida inicial que estudiantes, profesorado y ciudadanía pueda enriquecer e integrar con el tiempo.

Cinco respuestas posibles a la pregunta: «¿Por qué tratar el cambio climático en la escuela?»:

  1. El cambio climático es un tema global: concierne a toda la humanidad y muchas otras especies vivientes y afecta a todas las áreas del planeta.
  2. El cambio climático es un fenómeno que implica altos riesgos sociales: no enfrentarlo puede tener graves consecuencias y, tal vez, la desaparición de una gran parte de la humanidad.
  3. El cambio climático es un tema urgente: reducir el margen de riesgo en los próximos 10 años es esencial para lograr el objetivo de controlar el fenómeno.
  4. El cambio climático es un tema fuertemente interdisciplinario: su naturaleza es física, sus causas son económicas e históricas, sus consecuencias sociales y ambientales, etc. siendo la escuela el lugar donde pueden abordarse todas estas disciplinas.
  5. El cambio climático es un tema relacionado con los comportamientos individuales y colectivos, así como con un nivel adecuado de información: además esar del comportamiento de cada persona que contribuye directamente a la evolución del problema, la mayoría de ellas están mal informadas. Educar al alumnado de las escuelas y sensibilizar a las comunidades, por lo tanto, se convierte en una urgencia.

“Get Up and Goals!” ha producido diferentes herramientas en los idiomas de los 12 países de su consorcio para abordar tanto el cambio climático como el resto de temas prioritarios del proyecto dentro de la enseñanza disciplinaria diaria: un manual de geohistoria global, una serie de unidades didácticas y un conjunto de herramientas para evaluar y autoevaluar el aprendizaje.

El manual de geohistoria global en cada uno de los capítulos de los que está compuesto reconecta en una sección especial los grandes cambios climáticos de los diferentes períodos históricos con los cambios sociales, económicos y políticos sobre los que actuaron. De esta manera, se estimula continuamente a cada estudiante para que considere la acción de los grandes factores naturales de la acción humana e integre en el estudio los análisis políticos, económicos, culturales y la relación entre la humanidad y el medio ambiente.

La unidad didáctica (UD) sobre cambio climático se ha construido sobre la base de dos principios:

  1. Desde el punto de vista del contenido, hace que la complejidad sea legible, desglosándola en datos, causas y efectos, ejemplos empíricos, cada uno de los cuales se sistematiza en una o más fases de aprendizaje. Las UD se construyen básicamente de acuerdo con una arquitectura modular, el profesor puede decidir utilizar solo algunas de las fases en las que se subdivide, sin perder el enfoque general.
  2. Desde un punto de vista educativo, la UD propone una transición progresiva del conocimiento ingenuo del alumnado a un conocimiento experto. La transición se lleva a cabo a través del aprendizaje interactivo: en cada fase, el profesor propone contenidos científicos a través de metodologías no formales, la investigación, el liderazgo estudiantil y la experimentación de lo aprendido. Una fase final (llamada «metacognición») concluye cada ejercicio de la UD para permitir un fortalecimiento de la experiencia y una conciencia del significado del camino realizado.

Herramientas de evaluación y autoevaluación construidas a partir de un consenso entre los contenidos a difundir por el proyecto y los resultados de aprendizaje previstos al final del mismo en sus grupos objetivos. Estas herramientas permitirán valorar y verificar la evolución del alumnado participante en el proyecto respecto a su sensibilización sobre la materia específica tratada y habilidades de la ciudadanía global aprendidas. La verificación se realiza a través de una comparación de puntuaciones expresadas por el alumnado y profesorado involucrado en el proyecto antes y después de la ejecución de cada unidad didáctica o el estudio del manual.